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Aniversario de un grande: el Pato Fillol cumple 70 años

Aniversario de un grande: el Pato Fillol cumple 70 años

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Ubaldo Matildo Fillol. El Pato. Para muchos, el mejor arquero argentino y uno de los mejores del mundo. Nació el 21 de julio de 1950, y hoy está cumpliendo 70 años. En San Miguel de Monte dio los primeros pasos como arquero. Allí, a su pueblo natal, todavía regresa en busca de la paz y la tranquilidad que no ofrece una ciudad como Buenos Aires.

Desde ese pueblo donde se formó a fuerza de raspones, voladas y grandes reflejos llegó hasta la Primera de Quilmes. Su debut fue el 1° de mayo de 1969. Una fecha que nunca será olvidada por el Pato.

Claro, cómo olvidar el día del estreno, el de las primeras atajadas en Primera. En su caso, lejos de ser un recuerdo para celebrar, se trató de una verdadera pesadilla. El Cervecero cayó en cancha de Boca ante Huracán por un contundente 6 a 3.

Fillol sufrió siendo muy joven (tenía apenas 18 años) el peor momento para un arquero: una goleada terrible nada menos que en el estreno, donde todos miran con más detalle que nunca a un joven debutante.

Pero ya en ese entonces se veía un arquero con personalidad. Una vez en el vestuario, luego de la dura derrota, declaró: “La experiencia fue buena, más allá del resultado. Espero que me vuelvan a convocar para atajar otra vez en la Primera”.

Pasaría un tiempo hasta que volviera a ocupar el puesto de titular. Carmelo Faraone, ya como nuevo entrenador, vio también un enorme potencial en el Pato, pero prefirió llevarlo de a poco.

Le dijo que iba a seguir entrenándose con la Reserva, y que lo iba a tener en cuenta en el futuro. El Pato vivía en la pensión del club, y además de entrenarse trabajaba en una panadería para poder sobrevivir.

Eran otros tiempos, donde aún los talentosos como Fillol debían trabajar bien desde abajo para ganarse su lugar.

Fillol, el salvador de Argentina. Getty Images

Tuvo que pasar casi un año para que la gente de Quilmes volviera a verlo en Primera. Fue el 22 de marzo de 1970, ante Atlanta. Y otra vez el cervecero sufrió una dura derrota, en este caso por 5 a 3.

Vino el turno del Servicio Militar, obligatorio en esos años, y también de la llegada a un grande: Racing. En la Academia, el club del que es hincha, el Pato comenzó a consolidarse como uno de los arqueros más prometedores del fútbol argentino.

En 1973 River se fijó en él: comenzaría así una carrera de 10 años en el club de Núñez. La llegada al millonario coincidió con su convocatoria a la Selección argentina que jugaría el Mundial de Alemania de 1974.

El Pato viajó a esa competencia como el tercer arquero, por detrás de Daniel Carnevalli y Miguel Santoro. Sin embargo, fue una experiencia que le serviría de mucho para lo que vendría cuatro años más tarde: el Mundial de Argentina 78.

LA CONSAGRACION MUNDIAL
Fillol era ya considerado uno de los mejores arqueros del país. Sus actuaciones en River y los títulos logrados luego de tantos años de sequía de la mano de Angel Labruna le dieron al Pato chapa de arquero de equipo grande.

La Argentina se preparaba por primera vez para recibir una Copa del Mundo. Y también, de la mano de César Luis Menotti, para realizar un trabajo nunca antes desarrollado. Por fin, se armó un plan a largo plazo, con seriedad y organización para llegar a competir de la mejor manera ante las potencias.

El resultado fue el título del mundo, el primero de la historia albiceleste. Y Fillol fue determinante para esa conquista.

Sus reflejos, la seguridad bajo los tres palos, la agilidad para saltar a cortar los centros o para salir a achicar ante el delantero… Hasta su habilidad para atajar penales, como lo hizo ante Polonia, lo marcaron para siempre como uno de los grandes arqueros del país y del mundo.

Su camiseta verde, con el 5 en la espalda (la numeración era por orden alfabético) quedó como una pieza de colección en ese recordado torneo que consagró a la Argentina. Sus años en la albiceleste seguirían con la presencia en otro Mundial, el del 82, y también en buena parte del ciclo hasta el Mundial del 86, donde no sería convocado por Carlos Salvador Bilardo. En total, con la albiceleste jugó 56 encuentros.

LA RIVALIDAD CON GATTI
En esos tiempos no había discusiones. Las opiniones sobre cuáles eran los mejores arqueros del país se dividían en dos posturas: los que estaban a favor del Pato y los que preferían a Hugo Orlando Gatti, otro arquero que hizo historia.

Para colmo, esa rivalidad se potenciaba. Fillol atajaba en River y desde 1976, Gatti lo hacía en Boca: ambos brillaban y ganaban títulos.

Eran estilos opuestos, tanto como el día y la noche: la seriedad y la sobriedad de Fillol contrastaba con el desenfado y la locura de Gatti. Pero sus técnicos los presionaban (Labruna y Lorenzo) para que jugaran en sus clubes y no lo hicieran en la Selección.

Finalmente el Pato, elegido mejor futbolista de 1977 por el Círculo de Periodistas Deportivos, ganó la pulseada tras una reunión con Menotti y se terminó quedando con el puesto.

Hace poco tiempo, fiel a su estilo provocador, Gatti declaró: “Yo me rompí la rodilla y renuncié al Mundial 78. Después de que le fallé a Menotti nunca más quise volver a la Selección. El contaba conmigo como el único titular. La única diferencia es que yo jugaba al fútbol y Fillol atajaba. Yo fui mejor sin lugar a dudas”.

El Pato le contestó: “Con el querido Loco fuimos rivales, no enemigos. Marcamos una hermosa época en el arco del fútbol argentino, cada uno con su propio estilo. Quién fue el mejor es algo que decidirán los hinchas y el periodismo. El tiempo pone a cada uno en su lugar”.

Los estilos opuestos, en este caso, no se vieron reflejados bajo los tres palos sino a través de las palabras.

Pero entre ambos la relación siempre fue correcta. Hay un detalle que lo confirma: Gatti se contagió de coronavirus en el medio de la pandemia que se vive en el mundo, y Fillol fue uno de los primeros en apoyarlo. “A no bajar los brazos, Hugo querido. Nos tenemos que volver a enfrentar en otro clásico. ¡Abrazo del alma!”, escribió el Pato en twitter.

Tras su despedida de River, en 1983, llegó a Argentinos Juniors; y luego pasó por Flamengo de Brasil, Atlético de Madrid, regresó a Racing, donde ganó un título (la Supercopa sudamericana) y se despidió en Vélez en 1990.

Una carrera ejemplar para uno de los grandes arqueros del fútbol argentino y mundial.

Via: espn.com

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