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El juego: El cimiento olvidado de la salud mental infantil en Chiapas

Leonor Hernández
En una era dominada por la inmediatez digital y la reducción paulatina de los espacios públicos, la salud mental de la niñez chiapaneca enfrenta retos sin precedentes, para la especialista Norma Meléndez, psicóloga infantil, la solución no siempre se encuentra en el consultorio, sino en algo tan fundamental como el juego.
En entrevista, la experta advirtió que los espacios de esparcimiento y las actividades lúdicas no son un lujo o un simple pasatiempo, sino el escenario crítico donde los menores construyen su arquitectura cerebral y emocional.
Según la perspectiva de Meléndez, el acceso a juegos y áreas abiertas permite a los niños desarrollar habilidades cognitivas y sociales que las pantallas simplemente no pueden replicar, “Estos entornos funcionan como un soporte fundamental para que el niño aprenda a interactuar con su realidad de manera saludable”, señaló.
En estos espacios, los menores no solo queman energía; construyen herramientas de regulación emocional y diseñan estrategias propias para la resolución de problemas, habilidades que serán determinantes en su vida adulta.
Desde el punto de vista clínico, el panorama para quienes carecen de estos espacios es preocupante, la psicóloga subrayó que la privación de entornos de convivencia y movimiento físico está directamente relacionada con un aumento en los cuadros de ansiedad y depresión infantil en la región.
“En consulta, es común observar que los niños que no tienen acceso a actividades lúdicas presentan una menor tolerancia a la frustración y una marcada tendencia al aislamiento social”, explicó la especialista, haciendo hincapié en que el juego debe ser visto como una necesidad básica de salud.
Más allá del bienestar emocional, la experta destacó el impacto físico y psicológico de la actividad motriz, al saltar, correr y convivir con sus pares, los niños mejoran su motricidad fina y gruesa, lo que se traduce en una mejor autopercepción y mayor seguridad personal.
En un estado como Chiapas, donde el sedentarismo y la dependencia tecnológica han ganado terreno, fomentar el retorno a las áreas verdes y los juegos tradicionales se vuelve imperativo.
Finalmente, Norma Meléndez hizo un llamado a los padres de familia y autoridades para rescatar estos momentos de esparcimiento, cada minuto que un niño pasa en un entorno lúdico es una oportunidad invaluable para fortalecer su mente y proteger su futuro, el juego, concluyó, es el lenguaje natural de la infancia y la mejor medicina preventiva contra los trastornos que hoy aquejan a las nuevas generaciones.
